En aquel momento todo fue sentimiento…

Por Lisandra Puentes Valladares

El actor Reynaldo Miravalles cumplió noventa años el pasado 22 de enero y viene a celebrarlos este mes con el estreno de Esther en alguna parte, según reveló a Cubacine el director de la cinta, Gerardo Chijona.

Esther…, basada en la novela homónima de Eliseo Alberto Diego (Lichi), cuenta las “travesuras” de dos ancianos que buscan respuestas a enigmas del pasado. “La película es la historia de Larry (Enrique Molina) y Lino (Reynaldo Miravalles)… y es la mía con Lichi por cuarenta años, porque nos veo a través de esos viejos”, confesó el realizador.

Luego de varios meses de expectativa entre público y crítica, llega a las salas de cine esta “historia de sugerencias”, como la define su director. Reynaldo Miravalles vuelve a ser noticia al protagonizar en la Isla la más reciente película de Gerardo Chijona.

“Filmar en la calle era tremendo, porque la gente lo adora”, relató el director de Esther en alguna parte sobre la experiencia de trabajar con el Melesio Capote o el Cheíto León que, pasadas las décadas, aún son recordados por generaciones de cubanos. “Él se fue muy contento por su regreso, porque todo el mundo lo mimó, y porque con la ayuda de Molina pudo superar sus problemas de memoria”, agregó Chijona.

Enrique Molina, que asumió la contraparte de Lino en esta historia, no solo interpretó las múltiples facetas de su personaje, sino que se enfrentó al reto de trabajar con un actor de la envergadura de Miravalles.

“Este personaje para mí ha sido bastante complejo porque nunca había enfrentado un trabajo así: en primer lugar, por compartir la película con un actor como es Reynaldo Miravalles después de tantos años. Que él haya aceptado hacer esta película y compartir la responsabilidad conmigo me llenó de satisfacción, de placer”, declaró Molina en una ocasión.

“Ha sido arduo –agregó–, pero feliz para todos nosotros, y creo que lo será para todo el público. Tengo esperanzas de que esta sea una gran película, una película para meditar. Será un homenaje a todos los que ya peinamos canas, a los que soñamos, a los que tuvimos siempre la esperanza de tener una vida más alegre quizás, una vida mejor vivida. Todos necesitamos de eso, de un pedacito para soñar, para vivir”.

“Maruja, gloria de la cultura nacional”

Según cuenta la historia, mientras Lino trabajaba como linotipista, su esposa Maruja aprovechaba las madrugadas para cantar boleros en un bar de Centro Habana. Y es un acierto del director, además de una fortuna para el público, que Maruja sea interpretada ahora por la actriz Daisy Granados.

El rostro del cine cubano llega en esta ocasión a la gran pantalla a través de una mujer con dos historias: manicure durante el día y bolerista aficionada en las noches. Ver a Daisy Granados cantando un bolero inmortalizado por Moraima Secada, es una de las sorpresas que trae este filme.

Daisy Granados (Maruja)

Daisy Granados como Maruja en Esther en alguna parte, de Gerardo Chijona

“Yo soy una actriz bastante atrevida, no es que me las dé de cantante, pero siempre me ha gustado mucho el bolero. Más o menos soy afinada, y lo trato de hacer lo mejor posible”, declaró Daisy a Cubacine, durante el rodaje.

Sobre esta interpretación de Perdóname conciencia, expresó Chijona: “el bolero que canta es un bolero patrimonial; pero no se trata de Moraima, se trata de Maruja. Creo que lo cantó magistralmente. Estoy muy contento porque ella le dio su sello, el sello de Maruja”.

Jóvenes y veteranos

“Pienso en los actores cuando tengo un guion, la excepción fue Boleto al paraíso. Me es muy fácil dirigir actores con los que he trabajado antes, solo basta con mirarlos” explicó Chijona; quien reúne para esta ocasión a notables figuras del cine cubano: Verónica Lynn, Luis Alberto García, Eslinda Núñez, Elsa Camps, Laura de la Uz, Alicia Bustamante, Paula Alí, entre otros.

Miriel Cejas (Actuación especial)

Miriel Cejas en Esther en alguna parte, de Gerardo Chijona

Además, fueron incluidos en el elenco los jóvenes Miriel Cejas y Héctor Medina, quienes –además de sus interpretaciones para Boleto…– han destacado recientemente por sus protagónicos en filmes nacionales como Lisanka (Daniel Díaz Torres, 2009) y Extravíos (Alejandro Gil, 2011), Vinci (Eduardo del Llano, 2011) y Camionero (Sebastián Miló, 2012), respectivamente.

“Me alegro de haber tenido el equipo de sueños, por trabajar con Reynaldo; con Molina, que le hizo la pegada; y con las grandes actrices. Me sentí arropado. Había trabajado con casi todos menos con Eslinda y Verónica, pero no tenía dudas, y estoy muy contento con sus personajes. El reto era que los jóvenes tuvieran esa misma fuerza, y creo que sí, que salieron. Espero tenerlos en un próximo trabajo”, apuntó el director.

La posproducción

Esther en alguna parte fue una película pensada y repensada. El director se reunió con el autor de la novela en varias ocasiones para mostrarle el guion y escuchar sugerencias. “Yo me demoro escribiendo los guiones, para no tener que cambiarlos después”, aclaró Chijona; de ahí que durante el proceso de edición, el guion original no sufriera grandes cambios.

La posproducción de Esther en alguna parte inició durante el rodaje. El director explicó que Miriam Talavera iba trabajando en la edición al tiempo que se filmaba la película. “A los diez días de terminado el rodaje, ya estaba listo el primer corte. Se lo enseñé a Reynaldo, para que escogiera el final entre las versiones que teníamos”, declaró.

Nuevamente Vitier

La música de Esther… fue encargada a José María Vitier, quien trabajó anteriormente con Chijona en el documental Ella vendía coquitos (1985) y el largometraje de ficción Un paraíso bajo las estrellas (1999).

“Quería una música que tuviera el mismo tono de la película, minimalista… sobre todo a piano, que va cambiando de la comedia al drama y adquiere protagonismo en los minutos finales”, dijo Chijona.

Cualquier cosa menos aburrida

Como antesala del estreno, Chijona espera que su filme, de 84 minutos de duración, “sea cualquier cosa menos aburrido. El espectador nunca sabe lo que va a pasar en la próxima escena. Se cambia de lo cómico a lo dramático. Lo que queda es esperar al público, que es quien la completa”.

Fuente: www.cubacine.cult.cu (20/02/2013)