De amistades y regresos: Esther en alguna parte

Por Susana Méndez

Hace muy pocos días culminó el rodaje de la película cubana Esther en alguna parte, adaptación de la novela homónima de Eliseo Alberto Diego García Marruz (1952- 2011) que dirige Gerardo Chijona y protagonizan Reinaldo Miravalles y Enrique Molina.

Por esta razón su director, parte del equipo de realización y algunos de los actores, sostuvieron un intercambio con la prensa en el que se conocieron detalles de esta nueva producción cubana.

La dirección de fotografía del filme es de Rafael Solis, la responsabilidad de la dirección de arte fue de Nanette García Vale y la música que se utilizará en la banda sonora será de la autoría del maestro José Maria Vitier.

Esther en alguna parte fue filmada en locaciones del Vedado y Centro Habana, así como en el forum de Cubanacán, y es una producción de SONTRAC de Perú, con el apoyo del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos e IBERMEDIA.

Del primerísimo actor Reinaldo Miravalles, Chijona ha dicho «Es como una fiesta tenerlo aquí de nuevo entre nosotros y todo el mundo lo ha acogido como lo que es, un gran actor del cine cubano de vuelta aquí».

El coprotagónico lo desempeña el extraordinario actor Enrique Molina, al que se unen figuras de alto nivel interpretativo como Daysi Granados, Luis Alberto García y Laura de la Uz, entre otros.

Hay un grupo de personajes de breve presencia en el filme, que ganan estatura con la maestría de los actores que los encarnan en una participación especial, son éstos Eslinda Núñez, Elsa Camps, Paula Alí, Alicia Bustamante, Verónica Lynn, Raúl Pomares, Francisco García y Miriam Learra; los jóvenes actores Héctor Medina y Miriel Cejas, en opinión de Chijona, tuvieron una actuación muy significativa en el filme.

El director de Esther en alguna parte al inicio de su intervención explicó que el motor impulsor de esta cinta fue Rapi Diego, que desde que vio el manuscrito de la novela de Lichy, aseguró que esta película había que hacerla en familia; luego del fallecimiento de éste en el 2006, Lichy y Chijona continuaron con la obsesión de rodarla y trabajaron en el proyecto durante 7 años; en enero del 2011 el autor de la novela revisó en México la última versión del guión, -realizado por Eduardo Eimil-, y le hizo algunas sugerencias finales que se incorporaron al libreto final.

Comentó del mismo modo el cineasta que siempre había sido un sueño para Lichy y para él que Reinaldo Miravalles interpretara a Lino, en un papel que estaba muy de acuerdo con su edad y que es un personaje que empieza en una esquina de la vida y se va convirtiendo en otro durante el desarrollo de la historia, ya que al inicio parece que se le acabó la vida y luego persigue otra oportunidad para ser feliz a partir de su amistad con Larry ; » después había que buscar a Larry que apareció para fortuna de todos nosotros en la figura de Molina», aseguró el director de la reconocida cinta Boleto al paraíso.

Declaró Chijona que la película es fiel en el espíritu a la novela de Lichy, no así en cuanto a su estructura, ya que la narración literaria se divide en capítulos y la película establece una estructura episódica; explicó que Eliseo Alberto, siempre habló de una comedia triste y ese es el tono de la cinta que avanza un tramo grande en términos de comedia y luego da un giro dramático que la convierte en una tragicomedia.

«A partir del encuentro de dos personajes que son como aceite y vinagre, Miravalles-Lino y Larry-Molina, decidimos mostrar lo que es la tesis de la película, que es sobre la amistad, y que en la novela- y en la cinta también-, se le llama amistad a primera vista, que es un poco la historia nuestra, pues Lichy, Rapi y yo hace 40 años que nos hicimos amigos y nos hicimos amigos desde que nos vimos, en este sentido es bastante personal la película, quizá es la más personal de mis películas. Creo que es la primera película optimista que yo hago- siempre me han dicho que las demás son un poco cínicas-, pero creo que ese optimismo es más de Lichy que mío» aseveró Chijona.

Los actores Enrique Molina, Daisy Granados, Eslinda Núñez y Luis Alberto García, expresaron su enorme satisfacción por haber trabajado con Chijona y compartir escena con Miravalles por el cual confesaron sentir, en todos los casos, una inmensa admiración.

Molina narró que cuando supo que haría un dueto con Miravalles «me surgió la preocupación lógica de si yo podría hacer un trabajo actoral que no le echara a perder el trabajo a él porque los espectadores en Cuba están esperando desde hace muchos años su presencia en la escena cubana y cuando anuncien en el cine Yara Esther en alguna parte, con Reinaldo Miravalles, la gente va a acudir al cine porque están deseosos de verlo».

Seguidamente manifestó «para mí es un placer tremendo haber compartido esta película con un hombre como él, de 89 años, yo pienso que son muy pocos los actores en el mundo que con esa edad se puedan dar el lujo de protagonizar una película y haber trabajado con él es el mejor regalo que he recibido en mi vida, y creo que los espectadores de este país se van a sentir muy felices de verlo en la pantalla».

Miravalles por su parte señaló «Esther en alguna parte está llena de esas contradicciones que son muy interesantes para el trabajo del actor; me parece que es una película extraordinaria (…) me siento extremadamente satisfecho de haber podido participar en una cinta de esta enorme calidad».

El actor Luis Alberto García opinó que «esta película ha abierto una ventana que nunca debió cerrarse, porque esos años, que Reinaldo no estuvo aquí, igual que otros actores, le privaron a mi generación y a las que vienen luego, del placer de su maestría»; más adelante afirmó que durante ese tiempo añoró trabajar con Miravalles a quien consideró «el actor cubano más importante que hay, y cuando digo actor cubano, me refiero a los que han nacido en este país, estén donde estén, todos son cubanos, pero para mí él es el más grande de todos».

José María Vitier, significó » éste también es el regreso de Lichy como escritor para el cine y para la cultura cubanos y eso es igualmente una recuperación y una deuda; él era un músico secreto, casi nadie sabía que tocaba el piano, lo tocaba a escondidas, lo tocaba bien; él tenía un pensamiento musical. La novela Esther…, como toda su obra de ficción, está llena de música, del propio libro emana un sonido, entonces habrá que interpretar esto, habrá que concebirlo como un verdadero homenaje a su pensamiento creativo y hacer algo que a él le gustaría, o ¿por qué no decirlo?, que a él le guste; siento que estoy trabajando un poco para él y siento ese placer y esa responsabilidad».

Chijona al final del encuentro realizó una substancial apreciación «Para mí el valor de la película es que hay muchas cosas que están por debajo de lo que se está diciendo, o que no se dicen, están siempre sugeridas, ese fue el espíritu en que se escribió el guión».

Fecha: 26 de junio de 2012
Fuente: CUBARTE