Esther en alguna parte: una película de la amistad y los amigos

Termina la filmación de la más reciente producción del Instituto del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), Esther en alguna parte, del reconocido realizador Gerardo Chijona, cuyo guión parte de la novela homónima del desparecido escritor cubano Eliseo Alberto Diego, Lichy. 

Enrique Molina y Reinaldo Miravalles

Los días finales del rodaje de una película están marcados por sentimientos y sensaciones encontradas; por una parte, el cansancio del arduo trabajo y los conflictos naturales de la producción y, por otra, la indiscutible satisfacción de la culminación del hecho artístico.

Esther… tiene algunas singularidades: la primera, contar en el papel protagónico, después de muchos años alejado de las cámaras cubanas, con ese primerísimo y admirado actor que es Reinaldo Miravalles, quien aceptó la propuesta que Chijona le hiciera en Miami, donde reside, de asumir el personaje de Lino Catalá.

Miravalles tiene 89 años, la mayoría de ellos dedicados a la actuación en la interpretación de disímiles personajes, muchos de los cuales han pasado al imaginario popular exonerados de culpas, a pesar de su negatividad, por la maestría del desempeño y la simpatía del artista, que es muy querido y popular entre sus compatriotas.

Otra particularidad es el elenco de relevantes actores que intervienen en la cinta, quienes desempeñan en algunos casos pequeños y bien diseñados personajes que, no obstante, crecen por la pericia de sus intérpretes.

Es un filme, además, sugerente; que hace pensar y reflexionar en asociación con el universo complejo de la tercera edad.

Por último y muy notable, Esther en alguna parte trata de la amistad y está hecha desde la amistad entrañable que unió a Chijona con Lichy y con su hermano Rapy Diego, a quienes dedica la realización.

Gerardo Chijona

Los sueños

Lichy y yo, en cuanto estuvo listo el manuscrito, empezamos a soñar. En el 2005 salió la novela y decidimos echar adelante el proyecto; hemos estado años tratando de hacerlo realidad y aquí estamos ya terminando el rodaje.

Siento que es un poco la película que él quería, que yo quería; porque siempre hablamos de que fuera una comedia triste, y ese fue el guión que discutimos en todas las versiones. Se llama Esther en alguna parte, pero Esther no se ve. Ese fue uno de los grandes traumas de Lichy, porque es como un segundo acto de la novela; y cuando yo le enseñé el primer manuscrito del guión, por poco le da un infarto. Pero la película que estoy filmando es la que finalmente él aprobó.

Los actores

He tenido la suerte de tener a Miravalles y no solo a él, si no a un grupo de los actores más prominentes del cine y la televisión en Cuba, como Molina, que es el coprotagonista. Hay personas que me han dicho que se parecen al Quijote y a Sancho , y fue algo que nunca nos pasó por la cabeza, pero fue lindo, Daysi Granados, que es la mujer de Miravalles en la película, y todo el conjunto de mujeres que ellos visitan tratando de descubrir la identidad de Maruja: Eslinda Núñez, Verónica Lynn, Alicia Bustamante, Paula Alí, Elsa Camps; y otros que hacen personajes pequeños, un poco también en homenaje a Lichy.

Yo vengo de hacer una película con muchachos que estaban “crudos”, y es otro el estilo. Siempre ensayo mucho, y cuando ensayamos ya los actores saben qué camino tomar. Cuando siento que la escena está ya más o menos esbozada, casi los dejo; tienen experiencia suficiente para no tener que estar todo el tiempo pendiente de ellos.

Eso fue lo que hicimos: Reinaldo vino  en la prefilmación, estuvo casi un mes ensayando con todos; sobre todo con Molina, que están todo el tiempo en pantalla, y encaminamos esa relación. Después ensayamos con todas las actrices, y luego fue empezar a trabajar con la tarea hecha. Llegábamos a la locación, hacíamos un par de ensayos y estábamos filmando ya; porque son actores con técnica, con más “horas de vuelo” que yo inclusive y van al grano rápido, solo hay que buscar pequeños detalles y matices con ellos.

Una película de viejos

Una vez le hablé de la película a un productor, a ver si le interesaba, y me dijo “esto es una película de viejos”; y creo que lo lindo es que sea una película de viejos. Son viejos, sobre todo el protagónico, que aún a esa edad siente que le queda otra oportunidad para ser feliz y va por ella.

Yo siento que siempre hago películas sobre la condición humana. Aquí estoy un poco en un mundo que nunca había abordado, el de la tercera edad; sobre todo viniendo de hacer Boleto al paraíso, que era el espacio de los adolescentes, marginal y descarnado. Esta es una película más cariñosa, con personajes con conflictos, con vidas que empiezan a descubrir ?como le pasa a uno? que sienten que la vida va por un lado y descubren que va por otro; y ese es un poco el conflicto de Reinaldo.

La amistad

Es una cinta también, y eso sí nunca lo había hecho, optimista, porque es sobre la amistad; pero de cuando uno piensa ya que no hay tiempo para hacer amigos, ni para cambiar la vida y ese es el reto de la película, eso es lo que estoy tratando de decir.

Lichy y yo somos amigos hace 38 años. Primero queríamos hacer su novela Caracol Beach, pero era en extremo complicado por problemas de producción, y cuando me enseñó el primer manuscrito de Esther…, yo dije: “ahora sí vamos”. Rapi, su hermano, que estaba vivo en esa época fue, cómo decir, “la bujía” de la película. Originalmente queríamos dedicársela a Rapi, que falleció en el 2006,  y esa era la ilusión; Lichy murió el año pasado, ahora va dedicada a los dos, porque tiene que ver mucho con la amistad nuestra.

Enrique Molina: Tengo mis esperanzas de que el resultado final sea interesante para el público  y de que esta sea una gran película. No es una película donde lo den todo “masticado”; es para pensar, para meditar.

Creo que va a ser también un homenaje a Lichy Diego y también a todos los que peinamos canas, a los que soñamos, a los que tuvimos siempre la esperanza de tener una vida más alegre quizás, mejor vivida, mejor explotada como seres humanos, sin daños ni prejuicios.

Esther en alguna parte  nos va a enseñar a todos que aún a los 89 años, como tiene Miravalles, siempre hay un momento en la vida para amar, querer, ser amado y ser querido.

Eslinda Núñez: Todo está hecho en base a sugerencias y es lo que más me interesa de esta película, que tiene unas características muy especiales, pues no lo da todo así, te hace pensar, te hace reflexionar y te sugiere cosas.

Tiene un buen guión y tengo la posibilidad de trabajar con Chijona, que es una de las cosas por las que acepté, porque siempre he querido trabajar con él, porque me parece una gente con mucha sensibilidad y nos hemos llevado muy bien. La fotografía me parece muy buena también, el elenco es estupendo, trabajar junto a Molina, Miravalles, es algo fantástico. Yo tengo un pequeño personaje, pero lo estoy disfrutando muchísimo.

Daisy Granados: Yo me he sentido  muy bien y muy contenta durante el rodaje; primero que todo, porque estoy trabajando otra vez con Chijona, me gusta mucho trabajar con él. Es también un guión basado en la novela de Lichy, un gran y entrañable amigo.

Fuente: CUBARTE
Fecha: 23 de junio de 2012